GROW OLD WITH ME

Mateo Chiarella VIale

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junio 8, 2020

Cuando era adolescente o inclusive ya en la universidad, estaba muy preocupado de mis propios intereses, que en ese momento se reducían a algunas ideas artísticas, futuro económico y vida social. Mi historia familiar, y en estricto la importancia de mi bisabuelo Leonidas Yerovi, la conocía pero no le daba el valor que ahora sé que tiene. No es que yo haya desarrollado una culpa particular por eso ahora; pienso que en general, así son los jóvenes. Lo que sucede, y aquí empieza el asunto, es que cuando logré entender el valor de mi bisabuelo -hablo no desde nuestra familiaridad, sino del reconocimiento de su obra- cuando me pregunté por qué, si se dedicaba al mismo oficio que yo, no hacía yo algo para sostener su legado, me dí cuenta de que había perdido una oportunidad única: el no haber pasado horas de horas frente a mi abuela, su hija, con una pequeña grabadora, escuchándola, recogiendo todo lo que pudiese decirme sobre él. Además de lo lindo que hubiese sido tomarme muchos lonches con ella y saber más sobre la vida de ella también. Un tiempo después me sumergí de lleno en los manuscritos de mi bisabuelo, que habían guardado ella y mi mamá, en pos de un homenaje por los cien años de su muerte; y tenía tantas preguntas que hacerle a mi abuela sobre él. Ella ya no estaba aquí para responderlas.

Hoy estoy sumergido en una tesis de maestría que busca rescatar el legado de la música incidental para teatro de Celso Garrido-Lecca, un extraordinario compositor peruano, que por motivos de edad y salud, no está ahora ya predispuesto a las entrevistas. Celso estuvo en mi casa un par de veces, en algunos cumpleaños de mi papá. Ahora tengo miles de preguntas sobre su trabajo y me da una pena enorme no poder hacérselas directamente. Ni pensar en la oportunidad perdida de haber tenido en casa muchas veces a Enrique Iturriaga, otro maestro y músico peruano. En los dos, hay resumida mucha de la música y docencia musical peruana.

Somos testigos del poco interés que hay por recoger y analizar desde el Estado, el trabajo, la historia, la técnica de nuestros artistas, historiadores, científicos. La prueba es el vacío de fuentes en muchos temas  que permitirían ayudarnos a entender mejor nuestra historia y cultura para proyectarnos al futuro. Los alumnos que estamos egresando de la maestría de musicología de la PUCP, nos encontramos en muchos casos abocados a rescatar y analizar procesos y material de muchos de nuestros maestros y compositores.

Pero hay algo más esencial aquí, que puede ser la base de todo. Y es, más allá de la presencia del Estado, el valor que le damos los individuos al saber. En este caso, no me refiero al saber técnico, que muy valioso es también. Me refiero a la experiencia. A nuestra sistematización de las ideas y el trabajo de los que nos rodean, y a la posterior reflexión sobre este bien inmaterial.

Y ahora les hablo, directamente a mis queridos alumnos: les pregunto si saben quién es Helena Huambos o Carlos Gassols. O si sabían que hubo un director peruano llamado Ricardo Roca Rey. Y me pregunto, si no lo saben, ¿de donde piensan construir el teatro del futuro?  Lo que hoy vemos en Netflix, la calidad de muchos guiones, actuaciones, etc, son el resultado del enorme trabajo y creatividad de mucha gente que dejó el alma años atrás para construir. Hoy, que estamos en crisis,  que el teatro está en crisis, ¿pensamos acaso que es la primera vez? ¿Qué nuestros antecesores, y no hablo solo del Perú, no trataron de salir adelante en épocas de terrorismo, dictaduras, etc.? Si no nos ponemos a conversar ya con los que están con nosotros y cargan sobre sus espaldas experiencias de vida valiosísimas, incluyo a nuestros padres por supuesto, si los damos por anticuados o viejos, entonces estamos perdiendo una gran oportunidad de entender nuestro oficio, nuestro pasado con su riqueza, nuestro futuro y nuestro mundo. Preguntémosle de una vez, como era antes, cómo ven el futuro, preguntémosle sobre tal o cuál autor o contrastemos con ellos nuestras ideas. Aprovechemos las clases, como locos. Tengamos sed de aprender de los que aún están aquí.

Si, después de la muerte, todavía hubiese existencia de algún tipo; si todos los que se fueron, estuviesen por aquí pululando, ¿cuántas cosas, desesperados nos querrían aclarar en favor de una verdad tan valiosa para ellos y nosotros?

Acudamos a los hombres y mujeres que llevan más días que nosotros andando. Todo ser humano es valioso hasta el final de su vida. Mejor aún, es más valioso que nunca, cuanto más vida lleva. Escucharlos  y aprender es lo que nos toca. Yo estaré feliz de envejecer junto a mis alumnos si es que quieren escucharme, para que ellos, a su vez, envejezcan junto a los que les siguen los pasos. Finalmente, como dijo Lennon en su última canción -la que da título a este post-, mis alumnos y yo, somos, y seremos, dos ramas de un mismo árbol. 

15 Comentarios

  1. Melissa

    Gracias Mateo. Excelente llamado. Que la desidia no nos alcance ni permita que dejemos para mañana o nunca, lo que nos toca resguardar.

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    • Kristy Dominó

      Gracias por estas palabras Mateo, valiosísima reflexión.

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  2. André SILVA

    Muy interesante esto Mateo y muy cierto. No debemos dejar de escuchar a los que tiene más experiencia. Pareciera que si no nos hablan en ese código que ahora de alguna manera todos manejamos debido a la era digital no tiene mucho sentido. Qué hermoso es conversar con alguien y escuchar sus historias, procesos, vivencias. Sin duda me atrevería decir que hasta más provechoso que un libro pudiera ser.

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  3. David Sandumbí Fernández

    Extraordinaria, irrefutable, emocionante y amable reflexión que comparto plenamente. Te abrazo y felicito Mateo querido… Permíteme difundirla. ¡¡¡Gracias por escribirla!!!

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  4. Lupe Rodríguez Bolaños

    Excelente y muy cierto Mateo, Cuantos grandes escritores, poetas, músicos, pintores vemos partir y casi no sabemos nada de ellos, Qué los inspiro, qué se quedo sin terminar. Esta enseñanza que sirva para que no sigamos perdiendo sabiduría. Ahí está tu madre con grandes sueños de escribir sobre temas tan importantes, tu padre que tiene tanta creativa en la música y en crear historias y tu con tanto por dar. No perdamos estos momentos maravillosos que nos da la vida.

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  5. Dianna Condori

    Gracias por escribir esto Mateo, me inspiras mucho, eres un gran maestro.

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  6. Karoll Madueño

    Que cierto Mateo, creo que solo los que añoramos la sabiduría de alguien que ya partió entendemos realmente la riqueza que se va con ellos. Que importante lo que escribes: “Tengamos sed de aprender de los que aún están aquí”, porque solo sabemos lo de hoy. Gracias por escribirlo. Un abrazo para ti y todos en casa.

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  7. Rafael Sánchez Mena

    Cuanta sabiduría estamos dejando pasar al no interesarnos en todas las experiencias vividas por los que ya pintan canas. Excelente reflexión dirigida en especial a los jóvenes y claro para nosotros también va la tarea
    . Un abrazo querido Mateo

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  8. Alexandra Barandiaran

    Tan cierro Mate! Nuestros maestros en vida! A los que escuchar nos llena de una sabiduría tan real que no se encuentra en otra fuente! Gracias por recordárnoslo! ♥️♥️

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  9. Alberto Villacrez

    Gracias Mateo. Siempre es bueno recordar el valor de la experiencia.

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  10. Silvia La Torre

    Cuando era niña, le pedía una y otra vez a mi mamá que me cuente la historia de mis abuelos (que son dos migrantes sirios). Cuando fui adolescente, pensaba en escribir un libro (o hacer una película) con esos relatos. Ahora que soy adulta, me pregunto por qué nunca he registrado nada. Y lo que has escrito, Mateo, me ha dado un buen empujón. Gracias, maestro, por recordarnos el valor de la experiencia y de las historias.

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